Solidaridad

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lunes, 4 de junio de 2012

La necesidad de organizarse de los anarquistas

Una aclaración.
Antes de empezar quiero dejar claro que escribo desde el anarquismo y para el mismo. Lo cual, considero no es óbice para hacerlo de forma crítica y, no de forma aduladora o mitificadora o dogmática. Esto no quiere decir que esté en lo cierto, simplemente, es lo que creo. 
No pretendo vender nada, por lo que hablo de la realidad que veo. No pretendo catequizar, ni hablo desde el pesimismo, al margen de que la situación social esté muy complicada, sino de la necesidad de construir desde bases reales, sin autoengañarnos, y la realidad no da para mucha juerga ni optimismos gratuitos. 
Hablo desde el anarquismo, porque creo que es desde donde podemos ir hacia una sociedad mejor, más igualitaria, justa, solidaria, fraternal,... Para ello, no pretendo hacer propaganda, creo que estamos en otra fase, analizar como estamos y tomar los acuerdos necesarios para salir de la misma.
Por último, es un texto largo, un “tocho”, porque creo que hablar de la necesidad de crear una organización anarquista, en la actual situación, lo necesita, para evitar partir de posiciones no suficientemente desarrolladas que nos lleven a desengaños. Estoy seguro que hasta se puede hacer más largo y mejor, no por hacerlo  sino porque es necesario.
Un comienzo.
He seguido, más o menos, los debates que se están dando sobre la necesidad de una organización, como instrumento del anarquismo ibérico, español, catalán, gallego, vasco,... para su intervención política.
En el debate se plantean cosas interesantes, y otras menos.  Lo principal, es la inquietud de militantes y grupos anarquistas que manifiestan dicha necesidad, yo le llamaría, además, responsabilidad.
De donde debemos partir.
Es necesario clarificar la realidad anarquista y libertaria; no podemos considerar que todo es igual, que no existen diferencias, que todo cabe en un mismo cesto. Así mismo, ante la diversidad existente en el anarquismo, no debemos considerar que una propuesta es mejor que la otra, sino que cada cual libremente optará por la que se sienta identificado. El tiempo y los hechos determinarán quien es reconocido por el pueblo, quien se identifica con el mismo. Por tanto: respeto, concepto a tener muy en cuenta, sobre todo, poniéndolo en práctica, no solamente como retórica. Dentro de este respeto, y al margen de la actuación cotidiana  de cada cual, que darán o quitarán reconocimiento, será necesario aclarar a la sociedad, con objetividad y no de forma partidista,  las diferencias entre los distintos anarquismos.
Nuestra presencia, nuestra fuerza y capacidad de intervención (Una primera fase).
Deberíamos comenzar por reconocer, o ser capaces de evaluar con objetividad, donde estamos, cual es nuestra realidad y nuestra intervención, así como nuestra capacidad de cambiar la actual situación de dominación, casi total, del capitalismo globalizado, más específicamente, el capitalismo financiero. El poder más fuerte de la historia, que ha integrado,  engatusado,.. a la mayor parte de la población para la consecución de sus objetivos.
Fragmentación, sectarismos,......
Desde mi visión del anarquismo ibérico, español, catalán.............., donde incluyo, los diferentes anarcosindicalismos, así como los diversos grupos libertarios, es un anarquismo muy fragmentado y dividido. Actualmente, hay algunos avances para superar esta división (en el anarcosindicalismo), avances tímidos y con muchas reservas, por determinados motivos en los que no voy a entrar. Si es de reconocer que existe una actitud diferente, más positiva, la cual no es de despreciar  (Véase llamamiento conjunto para la convocatoria de la Huelga General del pasado 29 de Marzo).
Los motivos de la división y los recelos son conocidos por todos quienes estamos en el campo libertario, y son diferentes según quien los plantee. Unos y otros tienen sus razones, tan válidas las unas como las otras. Pero no debemos olvidar que se hacen desde una perspectiva partidista y, si analizamos todo en su conjunto,  existen aspectos negativos en ambos sectores. 
El problema es con que intención se utilizan esas razones, y si las mismas sirven para justificar (lo que es injustificable) nuestra pequeña o insuficiente capacidad de intervención, y  nos quedamos encerrados en la “verdad” de cada uno. O, por el contrario, si el análisis objetivo de esas razones, y nuestra realidad, nos deberían empujar a tener actitudes diferentes, que no es el caso, como: ser menos sectarios, menos dogmáticos, más respetuosos con el otro, saber escuchar, ser menos patrimonialistas (lo digo desde la perspectiva de ese discurso habitual de lo mío es lo válido y lo otro es cualquier cosa, somos los únicos y verdaderos  herederos,...., con mayor o menor altanería y desprecio hacia el otro); ser mucho más fraternal con compañeros que aspiran a un mismo objetivo final,... Por tanto, estos defectos hay que añadirlos a la fragmentación del anarquismo ibérico,... lo cual aún dificulta más los objetivos a conseguir.  
Este cambio de actitud (de acercamiento) que se da en la actualidad, es un paso necesario, pero no suficiente para resolver los problemas que tiene el anarquismo español. Los problemas son más profundos, no solo una mayor “unidad y coordinación” servirían para resolverlo todo. Si se diese el caso de la “unidad”, bienvenida sea, y además sería deseable que se convierta en un paso importante en nuestro quehacer diario (que no solo sea puntual)y en nuestra forma de actuar, y fuese capaz de marcar diferencias visibles y con apoyo real de los ciudadanos, respecto al resto de alternativas ideológicas. 
Para mi, es evidente que el anarquismo ibérico,...  tiene un nivel de intervención limitado; su capacidad de incidencia, de reconocimiento por el pueblo, es mínima; su fragmentación va en dirección contraria al de la acumulación de fuerzas necesarias, para que dicha intervención tenga un peso que sea determinante durante el proceso revolucionario al que aspiramos. 
Con esto no quiero decir que los anarquistas no estemos en la lucha o cuestiones similares; muchos lo harán con un entusiasmo y convencimiento extraordinario. Pienso que cada cual hace lo que puede con mayor o menor acierto; también habrá intervenciones negativas. Solo quiero decir que los anarquistas, en su conjunto, contamos muy poco en la lucha política y en los cambios que deseamos se den en el mundo. Esta evidencia, desde mi visión, es común, con sus particularidades y diferencias, en los niveles europeos y mundiales.
Esto siempre sera un breve repaso de la encesidad de organizarnos.. Si quieres seguir Leyendo Click Aqui

.Destruye.

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